Antes de desembarcar en la situación actual, en muchas escuelas y universidades del mundo, así como en ambientes públicos y privados, se debatía sobre la transformación digital de la educación. Diferentes voces reconocidas y autorizadas, señalan que los sistemas educativos tradicionales requieren una actualización o de plano una transformación profunda. 

Una de las principales motivaciones de estos interesantes debates se produce alrededor del surgimiento y democratización de las herramientas tecnológicas y virtuales, y no solo por la modernización de los dispositivos que facilitan los procesos de aprendizaje o por “eliminar las distancias” que impiden a las personas cursar estudios en la institución de su preferencia. La tecnología, especialmente en temas de formación, enfoca su atención en transformar la relación entre profesores y estudiantes. 

Antes de analizar por qué la tecnología sacude las bases de la dicotomía clásica profesor-estudiante, debemos aclarar la diferencia entre la educación en modalidad virtual y en modalidad presenciales. Básicamente, la formación en modalidad virtual no requiere que los estudiantes y los profesores estén en el mismo espacio físico ni tengan sincronía para compartir los contenidos educativos, a diferencia de los programas presenciales. Además, la formación virtual se desarrolla dentro de un marco de posibilidades y herramientas tecnológicas para apoyar la calidad del proceso.     

Hay un punto adicional que diferencia a los programas virtuales de los presenciales y que se relaciona de forma directa con el debate mencionado anteriormente: el rol que desempeñan los estudiantes y profesores. En las clases virtuales, el estudiante es el centro del proceso, quien tiene la mayor carga de responsabilidad. A diferencia de la modalidad presencial, en donde la responsabilidad está repartida más equitativamente. Además, el rol del profesor, que en las clases virtuales se denomina tutor, se enfoca ahora en ser un motivador y coordinador del proceso, por lo que siempre debe estar atento a monitorizar el desempeño de los estudiantes, estimulándolos a continuar con el proceso y no declinar ante ningún reto. 

Y aquí el debate se agudiza, puesto que las herramientas tecnológicas actuales como los aprendizajes automatizados o machine learning son capaces, gracias a la inteligencia artificial, de comunicarse con los estudiantes y apoyar sus procesos de formación. Además, permiten crear modelos y predecir el comportamiento académico de los estudiantes para motivarlos a mejorar, no desistir, recordar los deberes y estar en contacto permanente, buscando mejores resultados para cada alumno. 

Esta ayuda tecnológica representa una gran ventaja para los tutores de las clases virtuales, una revolución, ya que podrán liberar tiempo para agregar valor al proceso de enseñanza, enfocando su energía en estrategias que enriquezcan la experiencia y los contenidos que se comparten, superando el nivel actual. 

Es aquí donde el software DIDACTIC BOTS será de gran utilidad para las instituciones de educación superior que ofertan programas y cursos virtuales, pues en él encuentran un mecanismo de asistencia en la analítica y seguimiento de sus clases, así como instrumentos de comunicación para garantizar la adhesión de sus estudiantes mientras se contribuye a disminuir la deserción estudiantil. Para los estudiantes DIDACTIC BOTS será un excelente motivador durante su proceso de formación y, claramente, para los tutores, una invaluable ayuda que les permitirá liberar el tiempo que ocupan en labores de seguimiento y enfocarse en superar el nivel.

 

 Víctor Garavito Durán / @vigadu en RRSS
Publicista & Máster Dircom
Agencia FocusMedia - agenciafocusmedia.com 

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